The Project Gutenberg EBook of Don Juan Tenorio, by José Zorrilla - 1817-93 Translated by N. K. Mayberry & A. S. Kline
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from "DON JUAN TENORIO" Part I, Act III, Scene 1
José Zorrilla trans. N. K. Mayberry & A. S. Kline

PROFANACION

Celda de doña Inés. Puerta en
el fondo y a la izquierda.
Doña Ines, la Abadesa


ABADESA
¿Conque me habéis entendido?

DOÑA INÉS
Si, señora.

ABADESA
Está muy bien;
la voluntad decisiva
de vuestro padre tal es.
Sois joven, cándida y buena;
vivido en el claustro habéis
casi desde que nacisteis;
y para quedar en él
atada con santos votos
para siempre, ni aún tenéis,
como otras, pruebas difíciles
ni penitencias que hacer.
¡Dichosa mil veces vos!
Dichosa, sí, doña Inés,
que no conociendo el mundo
no le debéis de temer.
¡Dichosa vos que, del claustro
al pisar en el dintel,
no os volveréis a mirar
lo que tras vos dejaréis!
Y los mundanos recuerdos
del bullicio y del placer
no os turbarán tentadores
del ara santa a los pies;
pues ignorando lo que hay
tras esa santa pared,
lo que tras ella se queda
jamás apeteceréis.
Mansa paloma enseñada
en las palmas a comer
del dueño que la ha criado
en doméstico vergel,
no habiendo salido nunca
de la protectora red,
no ansiaréis nunca las alas
por el espacio tender.
Lirio gentil, cuyo tallo
mecieron sólo tal vez
las embalsamadas brisas
del más florecido mes,
aquí a los besos del aura
vuestro cáliz abriréis,
y aquí vendrán vuestras hojas
tranquilamente a caer.
Y en el pedazo de tierra
que abarca nuestra estrechez,
y en el pedazo de cielo
que por las rejas se ve,
vos no veréis más que un lecho
do en dulce sueño yacer,
y un velo azul suspendido
a las puertas del Edén.
¡Ay! En verdad que os envidio,
venturosa doña Inés,
con vuestra inocente vida,
la virtud del no saber.
Mas ¿por qué estáis cabizbaja?
¿Por qué no me respondéis
como otras veces, alegre,
cuando en lo mismo os hablé?
¿Suspiráis?... ¡Oh!, ya comprendo
de vuelta aquí hasta no ver
a vuestra aya estáis inquieta,
pero nada receléis.
A casa de vuestro padre
fue casi al anochecer,
y abajo en la portería
estará: yo os la enviaré,
que estoy de vela esta noche.
Conque, vamos, doña Inés,
recogeos, que ya es hora:
mal ejemplo no me deis
a las novicias, que ha tiempo
que duermen ya. Hasta después.

DOÑA INÉS
Id con Dios, madre abadesa.

ABADESA
Adiós, hija.
PROFANATION

The cell of Doña Ines. A door at the back
and to the left.
Doña Ines and the abbess


ABBESS
So, you've understood me?

DOÑA INÉS
Yes, my lady.

ABBESS
That's well;
such is your father's
firm wish, you hear.
You are young, innocent, and good:
you've lived in the cloister, here,
since you were born, my dear,
and in order to stay here now,
bound by a sacred vow
eternally, you have no
difficult penances to perform
or trials like others.
You're a thousand times fortunate!
Fortunate, yes, Doña Ines,
for, not knowing the world,
you do not have to fear it.
Fortunate, that crossing
the threshold of the cloister
you will not turn to look back
at what you are leaving behind.
And the worldly memory
of hubbub and pleasure
will not trouble you, tempting you,
at the foot of the sacred altar:
since not knowing what is there,
behind that sacred wall,
you will never long for
what remains beyond it.
A tame dove that has learned
to eat from the palm
of the master who raised you
in a private orchard,
never having left
the net that protects you,
you will not yearn for wings
to extend into space.
A gentle lily, whose stem
was only rocked for hours
by the perfumed breezes
of a month of flowers,
here at the kisses of the gentle breeze
your calyx will unfold
and here your leaves will begin
tranquilly to fall.
And in the piece of earth
which our poverty encloses,
and in the piece of sky
that is seen through the bars,
you'll find only a bed
where in sweet sleep you'll lie
and a blue veil suspended
at the gates of Eden.
Oh, in truth I envy you
fortunate Doña Ines,
with your innocent life,
the virtue of not knowing.
But, why are you so sad?
Why do you not reply
as at other times, happily,
when I speak like this to you?
You sigh? Oh, now I understand
not having seen your Duenna
returning, you are anxious,
but have no fears at all.
She went to your father's house
almost at nightfall
and she is probably in the
gatehouse; I will send her to you
since I'm on watch tonight.
So come now, Doña Ines,
collect yourself, for it's time;
don't set a bad example
to the novices, asleep, quiet
for some while. Till later.

DOÑA INÉS
Go with God, mother Abbess.

ABBESS
Goodbye my daughter.

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