LA CESURATHE CAESURA
Daniel Samoilovichtrans. Brian Cole
Una raíz de heliotropo en Marte
produjo una sirena en Venus.
Hay una caja de madera y aluminio
para guardar el hielo en barras
- y un despertar sonoro
de las fichas de dominó
golpeadas en triunfo sobre la mesa.
Todo esto forma parte de la dificultad
para hablar, las frases avanzan
por un campo minado de acentos extranjeros:
hay tropiezos, pequeñas explosiones
de las palabras en contacto con el aire.
¿Qué poder tendría lo que dicen
ancianos que no pueden pronunciar
lo que hasta un chico dice bien?
En los desmayos rítmicos, en
las discordancias de
número y género,
se insinúa un río congelado,
un hombre machaca el latón, una mujer
cose un pollo desventrado.
Pero no puede, ella, hilar
la leyenda que haga necesaria
nuestra presencia aquí, no sienta
su imagen ninguna ley segura.
Esta casa navega hacia el Oriente
pero también Ucrania navega hacia el Oriente,
no es posible alcanzarla. Hay un corte sisado
que atraviesa el Atlántico, separa
naturaleza y lengua, premisa y deducción.
Qué raro que la patria sea un hablar mal,
escaparse, errar
del desierto al hielo y del hielo
a estas veredas amarillas.
Un perro ladra en el patio, está loco,
las macetas suben la escalera
en fila, rumbo a la estrella de la tarde.
A root of heliotrope on Mars
produces a siren on Venus.
There is a chest of wood and aluminium
to keep ice in blocks
- and a noisy waking up
of the dominoes knocked over
in triumph on the table.
All this forms part of the difficulty
of talking, the sentences go on
through a field mined with foreign accents:
there are obstacles, little explosions
of words on contact with the air.
What power could the words
of old men have who cannot pronounce
what even a boy says clearly?
In the rhythmical depressions, in
the discordances of
number and genus,
a frozen river intrudes,
a man pounds the brass, a woman
sews up a chicken whose guts hang out.
But she cannot spin
the legend that made necessary
our presence here, her image
feels no reliable law.
This house is sailing to the East,
but even the Ukraine sails to the East,
it is not possible to reach it. There is a cut on the bias
that crosses the Atlantic, it separates
nature and language, premise and conclusion.
How strange when our fatherland is a mispronunciation,
an escape, a wandering
from desert to ice and from ice
to these yellow pavements.
A dog barks in the courtyard, he is mad,
the flowerpots go upstairs
in line, bound for the evening star.

Copyright © Daniel Samoilovich 1997 - publ. Hiperion, Madrid; trans. copyright © Brian Cole 2001


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