DESHIELOTHAW
Esther Ramóntrans. Brian Cole
No tengas miedo
de mirar por mis ojos,
Me dijo la serpiente
Fluye, fluye como la muerte,
mira cómo mi piel se desprende
contra la corteza,
ven, deja que te coma,
arrastra mis escamas,
entra.

Asómate y cae, olvida tus brazos,
en el agua eres una piedra
que fluye, fluye como la muerte.
Ven. Expulsa el aire y la tierra
del cuerpo y derrámate
en el camino sin piernas,
las hojas se pegan a tu piel
viscosa: ahora eres una
rama que se desliza.

Paseas por el bosque envenenado.
No tengas miedo.
Parirás un insecto afilado y seco,
un saltamontes sin forma
que atraviesa, sin rozarlo, el sendero,
que sobrevuela las ramas tiernas,
que se posa en los troncos
tocados por el rayo.

No tengas miedo
de mirar por mis ojos.

Me dijo la serpiente

Tus manos, tus pies son
una bandada de cigarras que
asolarán el lago embarrado

antes de desaparecer entre
el humo de los enjambres.

Entonces nos arrastraremos.
Baja la cortina y mira
la ventana oscurecida,
ya no hay árboles sino
sombras que podrían ser
cuerpos en la pradera que
se enfría.

Baja los párpados: los cuerpos
son letras que atrapas
con tu lengua precisa,
con mi lengua, y al tragarlas
nos duplican y hacen pesado
el camino.
Las escupimos en cada matojo,
en cada madriguera.

El bosque se llena con las voces de los muertos.

Escucha. Escúchalos.
La canción sin gargantas penetra
nuestros poros congelados lejos
de las últimas cabañas derramo
la marea quebradiza de tus pasos
reptando en círculo sobre las ortigas.
Ven. No tengas miedo
de mirar por mis ojos.
Me dijo la serpiente
Fluye como la muerte.
Don't be afraid
to look through my eyes,
the serpent said to me,
flow, flow like death.
See how my skin is coming loose
against the bark,
come, let me eat you,
pull off my scales,
come in.

Lean over and fall, forget your arms,
in the water you are a stone
that flows, flows like death.
Come. Expel the air and the earth
from your body and overflow
over the road with no legs.
The leaves stick to your viscous
skin; now you are a
branch that is sliding away.

You go through the poisoned forest.
Don't be afraid.
You will give birth to a thin dried-up insect,
a shapeless grasshopper
that crosses the path without touching it,
that flies over the young branches,
that settles on the trunks
where the light falls.

Don't be afraid
to look through my eyes,

the serpent said to me,

your hands, your feet are
a flock of cicadas that
will lay waste the befouled lake

before disappearing in
the smoke of the swarms.

Then we shall creep along.
Lower the curtain and look
at the darkened window,
now there are no trees except
shadows that could be
bodies on the prairie that
is cooling down.

Lower your eyelids: bodies
are letters that you catch
with your precise tongue,
with my tongue, and by drinking them
we duplicate ourselves and make the road
heavy.
We spit them out in every bush,
in every burrow.

The woods fill with the voices of the dead.

Listen. Listen to them.
The song from no throats penetrates
our chilled pores far away,
from the last huts I pour out
the fragile tide of your steps
slithering around in the nettles.
Come. Don't be afraid
to look through my eyes,
the serpent said to me,
flow like death.

Copyright © Esther Ramón 2004; trans. copyright © Brian Cole 2004


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