IN MEMORIAM VICTORIA IN MEMORIAM VICTORIA
Pura López-Colomé trans. Jason Stumpf


... el movimiento de los vientos encerrado en el
....misterio de las palabras ... - William Wordsworth


Ciertos lugares, ciertas personas, cierta música,
granos que engendraron aquella planta maravillosa,
infantil, interior, sublime, viajan conmigo
como la luna de inolvidables travesías,
casi fluviales, que iban dejando atrás
sauces, montes, vacas pastando, estrellas,
todo lo que un vuelo de la falda montañosa
podría reducir a polvo. Lo que somos.

La madre de mi madre abandonada, caída en mi descuido,
en aquel rincón de la sala de una casa toda mía.
Sentada en un sillón sin forma, un sofá,
se iba desparramando con el cigarro siempre
entre el dedo gordo, deforme de nacimiento
y el índice, deforme por la artritis.

Sus ojos monstruosos desde los míos,
su tristeza agigantada por los lentes
cuyo inmenso fondo era el fondo de una vida
huérfana, ciega para la belleza y la bondad,
la visíon del mundo pleno en calidad de brizna.
Su cansancio, su dolor, cual vivo y burbujeante
recordatorio del fracaso, la frustración,
la mujer extinta pero ahí.
Rezando o en silencio. Rezando más.
A veces incandescía la flama
allá en el fondo de aquel extraño corazón.
Cantaba entonces: Voz de la guitarra mía
al despertar la mañana, trenzando hábilmente
los hilos del destino en un nudo en mi garganta
que no lograba desatar después con su inútil
Duermen en mi jardín
los nardos y las azucenas
...

Victoria, como la reina, ¡cantaste victoria!
Qué hizo a tus ojos ya incoloros
soltar las amarras de tales cataratas
en chorros espesos, como saliva o secreción de bestia
que no vale la pena, que no llega a cristalizar.
¡Cómo te habré ofendido, qué espejo de la miseria
habré puesto frente a ti! Todo, seguramente,
con la inocencia en ristre.
Por qué lloras, viejita, por qué.
Tócame el alma. Cántala.
No quiero que sepan mi pena,
porque si me ven llorando, morirán.


Ante mí, el lazo roto del amor amargo,
corazones tan distantes,
horas muertas que ni la tormenta propia,
que se cree angélica,
puede borrar.
Cadáveres insepultos, polvo,
sobre el peso vivo,
misterioso,
de las palabras.


... the motions of the winds Embodied in the
....mystery of words... - William Wordsworth


Certain places, certain people, certain music,
seeds that grew that marvelous plant,
infantile, inner, sublime, travel with me,
like the moon, on unforgettable voyages,
almost a flood, that left behind
willows, mountains, grazing cattle, stars,
everything a ruffle of the mountain skirts
could reduce to dust. We are dust.

The mother of my abandoned mother, fallen in neglect of me,
in that corner of the room in a house all my own.
Sitting in a formless armchair, a sofa,
spread out, always with a cigarette
between her thumb, deformed from birth
and index finger, deformed by arthritis.

The sadness of her monstrous eyes,
magnified by the lenses
whose immense thickness was the depth of a life,
orphaned, blind to beauty and kindness,
vision of the whole world threadbare.
Her fatigue, her pain, a live and bubbling
reminder of failure, frustration,
the woman gone but there.
Praying or in silence. Praying more.
Sometimes the flame was incandescent
at the heart of that strange heart.
She sang then: Voice of my guitar
waking up the morning,
skillfully prancing
the threads of destiny in a knot in my throat
that she couldn't untie with her useless
They sleep in my garden
the nardos and the lilies ...


Victoria, as queen, you sang victory!
What made your colorless eyes
cast off such cataracts
in thick spurts, like saliva or secretion of a beast
that is not worth the trouble, that doesn't crystallize.
How I must have offended you, what reflection of misery
could I place before you! All, surely,
with innocence in hand.
Why do you cry, old woman, why.
Touch my soul. Sing.
I do not want them to know my pain,
because if they see me crying, they will die.


Before me, the broken bow of bitter love,
hearts so distant,
dead hours that not even one's own storm
believing itself angelic,
can erase.
Unburied corpses, dust,
in the living, mysterious
weight
of words.

Copyright © Pura López-Colomé 1994; trans. copyright © Jason Stumpf 2007. Publ. Shearsman Books


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