EL LAGO DE LOS BOTESTHE BOATING LAKE
Edgardo Dobrytrans. Brian Cole
Se iba allá a remar: era el lago de los botes.
Una vez al año lo vaciaban
- pues de lo artificial se burla la natura
con su vara blandida de hediondez y podredumbre.
Entonces se podía caminar
hasta la isla que había en medio
en un Éxodo sin gloria cuyos únicos perseguidores
eran los gordos vigilantes de aquel parque.
Se iba allá a remar: era el lago de los botes.
Cuando de verdad estaba lleno
la diversión entera consistía
en dar vueltas en torno de la isla
y en agachar la cabeza justo a tiempo
para esquivar el puente.
Un líquido anillo verde entre los yuyos altos,
una agua tan opaca que parecía profunda,
tan inmóvil que alimentaba el miedo
a una fauna famélica de larva y renacuajo.
Era toda nuestra mitología
en una ciudad sin más historia
que una decrépita promesa de futuro.
Los botes de los besos primos,
y era imposible no ver en cada living
el rústico portarretratos con la foto de una boda,
los botes al fondo del paisaje.
Algodón de azúcar pringado en la memoria,
manzanas confitadas, angustias de un domingo,
se iba allá a remar, era el lago de los botes.
You went there for rowing: it was the boating lake.
Once a year they emptied it
- for nature mocks the artificial
waving its wand of stench and decay.
Then you could walk
over to the island that was in the middle
in an Exodus without glory whose only persecutors
were the fat wardens of that park.
You went there for rowing: it was the boating lake.
When it was really full
the greatest fun was
to row round the island,
ducking the head just in time
to avoid the bridge.
A ring of green liquid between the high weeds,
a water so opaque that it looked deep,
so still that it fed our fears
of a famished fauna of larvae and tadpoles.
This was our whole mythology
in a city with no more history
than a decrepit promise of a future.
The boats of first kisses,
and it was impossible not to see in every living room
the rustic frames with wedding photographs,
the boats in the depth of the landscape.
Candy floss glued to memory,
candied apples, Sunday misery,
you went there for rowing, it was the boating lake.

Copyright © Edgardo Dobry 2002; trans. copyright © Brian Cole 2002. Published in Diario de Poesía, Buenos Aires, issue 62


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