CIUDAD ESTRESANTE STRESS CITY
María Cristina Azcona trans. Brian Cole

Vorágine diaria deviene en aludes de seres seriados.
En las horas pico hormiguean los pies en asfáltico vuelo.

El ruido ensordece la idea que intenta formarse en mi mente.
Mareas humanas me lanzan al punto: semáforo en verde.

Un choque en la esquina produce un paréntesis en la loca carrera.
Un mundo arremolina cabezas en torno al herido inconsciente.

En sucio cartel, un hombre invisible, sonrisa sin rostro.
Por la arteria obstruída, un colectivo expele una nube de humo.

Camión de bomberos que pasa exhalando su grito enardecido.
Travestis regalan su insólito espectáculo en pleno Palermo.

En medio del caos, un niño silencioso me mira y me abre su mano.
Tropiezo sin ver al hombre que extiende su pierna metálica y única.

Corro en círculos por las veredas rotas de la ciudad en ruinas.
Encuentro un oasis: café y medialunas con una aspirina.

Por fin he llegado: es mi destino: trabajo y ventanas al ruido.
Retorno a mi casa. Por fin he formado la idea que ansío.

No se puede huír del entorno fugaz y maniático.
Es mejor descubrir este mundo mirando de frente:

Subidos al tren podremos pararlo, mejor que de abajo.
Alarma que roja, espera la mano que suelte su risa estridente.

Podríamos ser tan felices ...
Si en vez de apurar nuestra copa ...

Bebiéramos sorbo a sorbo ...
Acariciándonos el alma entre todos un poco.

The daily vortex evolves into avalanches of serial beings.
In the small hours the feet swarm in asphalt flight.

The noise shuts out the idea that tries to form in my mind.
Tides of humanity hurl me instantly: a semaphore in green.

A shock in the corner produces a break in the mad career.
A world crowds its heads around the unconscious wounded man.

On a grimy poster an invisible man smiles with no face.
Through the obstructed artery a gang expels a cloud of smoke.

A passing fire engine breathing out its inflamed cry.
Transvestites display their rare spectacle in the middle of Palermo.

Amid all the chaos, a silent little boy looks at me and opens his hand.
I trip over, not seeing the man stretching out his solitary metal leg.

I run in circles through the broken pavements of the ruined city.
I find an oasis: coffee and croissants with an aspirin.

Finally I have arrived: it is my appointed destination: work and noisy windows.
I go back home. At last I have formed the idea that I long for.

There is no escape from the fleeting and maniacal environment.
It is better to discover this world by looking straight at it.

Having boarded the train we shall be able to stop it, better than from the ground.
An alarm that turns red, wait for the hand that releases its strident laugh.

We could be so happy ...
If instead of draining our cup ...

Let us drink it sip by sip ...
caressing our souls a little among it all.

Copyright © María Cristina Azcona; Trans. copyright © Brian Cole 2008


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